LA EXPULSIÓN DEL EDÉN.
La Palabra de Dios es irrevocable, bien sea prometiendo la vida eterna o
imponiendo la sentencia de muerte. En Él no puede haber variación ni sombra
de mudanza. La condena de muerte pronunciada por Jehová fue ejecutada, mas
no instantáneamente. Adán no cayó herido por un rayo. Desde el mismo
principio Dios lo sabía todo y había ideado un plan para salvar a Adán, Eva
y sus hijos. Con ese fin vino Jesús, que murió, “el Justo por los injustos.”
Finalmente, como resultado de ese sacrificio, la pena de muerte será
abolida. “No habrá más maldición; la muerte cesará; los suspiros, el llanto,
el dolor, dejarán de existir.” -Apocalipsis 22:3; 21:4, 5.
Todos habíamos oído decir, y muchos lo creíamos, que la pena en que la
desobediencia de Adán le hizo incurrir fue el tormento eterno, y que toda su
posteridad, excepción hecha de un número reducido de Santos, tendría que
sufrirlo de una manera o de otra. Cuando nos dijeron que ésta era la
enseñanza de la Biblia lo creímos de buena fe sin tratar de probar ni de
desmentir semejante aserción. -Tesalonicenses 5:21.
Afirman las Escrituras enfáticamente que “Los gajes del pecado son la
muerte”. (Romanos 6:23). “El alma que pecare, ésa morirá.” La pena de
muerte ha sido mantenida sobre Adán y su posteridad durante seis mil años.
Ha sido causa de nuestras penas, de nuestros suspiros y lágrimas; ha
tronchado nuestras esperanzas, y hecho de la vida un verdadero fracaso.
-Romanos 5:12; Ezequiel 18:4.
La condena de muerte la pronunciada contra Adán como consta en el
Génesis y en el Nuevo Testamento. “Maldita sea la tierra por tu causa;
espinas y abrojos te producirá. Con el sudor de tu rostro comerás el pan
hasta que vuelvas a la tierra de donde fuiste tomado; porque polvo eres y al
polvo tornarás.” Esta es la condena de la cual Jesús nos redimió cuando
murió “el Justo por los injustos.” De ella librará Él a toda la humanidad
por medio de la resurrección de los muertos. “Por medio del hombre vino la
muerte y por medio del hombre también viene la Resurrección de los muertos.”
-I Corintios 15:21.
Satan's Monumental Lie
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